No sé que traía conmigo el destino, que en lo sentimental, no encontraba un camino.

En una espesa niebla mi alma habitaba, cegado por doquier indagaba, mas solo y triste me hallaba, sin saber hacia donde aquellos senderos me conducían, no lo sabía. ¿Qué buscaba?, ¿qué pretendía encontrar?

De amor se tornaron mis ojos aquella noche, la extravagancia de tu mirada acariciaban con ternura mi rostro, un sensible y profundo beso mis labios tocaron, frondosos y húmedos los tuyos, mojaron y saciaron mi espíritu, que con encontrar un gran amor soñaba. De pronto asomé y me di cuenta que la oscura niebla ya cesaba.

Aquel día, mi madre sonreía, noche sin luna llena y sin estrellas. Maldita mi timidez que impedía expresar mis sentimientos, bendito todos tus cautelosos movimientos.

Mi espíritu desolado, que desesperado anhelaba poder hallar la luz, luz que buscaba. ¿Por qué?, no lo sé. Vuelvo aquella noche, quizás estrellada, pero muy privilegiada, donde de pronto noté una dulce y cariñosa brisa, un aliento que en mi cuerpo sentía que navegaba, que recorría y penetraba en mis adentros, enamorando mis sentimientos.

La Linda Wawita calmó mi triste desesperanza sin consuelo. La Linda Wawita es muy celestial, puedo verla cada vez más esplendorosa, radiante de fuerza y pasión, muy celestial, cual su figura torna de manera angelical.

Su tierna y dulce caricia, distrae mi rígida ambición, y su beso, es la llave que abre la puerta de mi corazón. Linda Wawita, estar tranquila, por que este corazón, no habla mentiras.


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